Halloween : telarañas por doquier.

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Hemos enviado las invitaciones para la fiesta más terrorífica del año. Ha llegado el momento de decorar la casa y crear la apropiada ambientación.

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Así te damos la bienvenida a esta merienda tan especial.
En Normandía es fácil dar este aspecto a la entrada de una casa; basta con no limpiar en dos días y dejar que las arañas hagan su labor 😉  Si no,  siempre se pueden comprar telarañas en las tiendas de objetos de broma o hacerlas con algodón.

Esta es nuestra sugerencia para el jardín,  patio o terraza: un cementerio en el que hemos dejado,  a propósito,  las hojas secas caídas durante las últimas semanas; el lugar idóneo para desarrollar algún juego de exterior acorde con la temática,  si el tiempo lo permite.

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En ausencia de un espacio así fuera de casa,  se puede recrear en el salón un comedor de castillo abandonado donde se celebrará una lúgubre cena; bastará con poner en la mesa unos  candelabros o velas con sus correspondientes telarañas y un bañito de harina por encima para dar la impresión de polvo. No hay que temer por la mantelería fina que la abuela nos bordó para el ajuar,  porque,  de hecho, lo ideal es cubrir la mesa con lo más viejo y roto que tengamos. El resto del entorno se completa con la presencia de los comensales que irán disfrazados tétricamente para la ocasión.  Incluso,  podemos invitar a alguien inanimado,  como un muñeco grande o un maniquí,  que ocupará el sitio de honor en la mesa y ser el conde anfitrión.

Otros escenarios que podemos recrear: el interior de una pirámide,  un laboratorio,  un barco fantasma.  Es cuestión de poner a funcionar nuestra fantasía e ingenio.

Pero, cuando los niños son pequeñitos,  con unos pocos adornos de fabricación casera es suficiente para entrar en el ambiente.  En primer lugar,  porque la idea es divertirse,  no que no peguen ojo esa noche.  En segundo lugar,  porque un niño aún conserva su capacidad de imaginar mil mundos con muy poca cosa,  al contrario que ocurre con los adolescentes o los adultos,  que lo necesitamos todo explícitamente detallado y de marca si es posible.

Podemos usar en este caso,  los típicos farolillos hechos de calabaza o,  incluso, globos naranjas que ellos mismos pueden pintar a modo de calabazas.

Estás calabacitas en cartulina, son fáciles de hacer y podemos darles multitud de usos: servilleteros,  para esconder las bolsitas de chuches,  para decorar la mesa o cualquier otro rincón…

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También de cartulina son estas guirnaldas de murciélagos.

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A estos hay que colgarlas boca abajo en puertas o ventanas.

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Y aquí están mis preferidas: unas tarjetas de papel fantasmales y simpáticas,  inspiradas en el personaje de Burton,  Jack Skelleton, que nos sirven para decorar toda la casa y,  al mismo tiempo,  ocultar en su reverso los más variados mensajes: pistas para encontrar algo misterioso,  pruebas que hay que realizar para un juego,  letras para descifrar un enigma,  adivinanzas,  o lo que se nos ocurra.

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Colgamos estratégicamente alguna que otra araña para completar y ya podemos irnos a preparar la merienda.

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