El taller de Juguetes de Papá Noël.

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Nacer un día antes de la Nochebuena tiene su gracia,  aunque a veces puede ser un fastidio.  Todo depende de cómo se plantee la fiesta y,  en esta ocasión,  la celebración ha sido muy especial.

Este año nos hemos dejado inundar de olor a mandarinas y almendras,  de música de cascabeles,  del brillo de las estrellas en la noche,  y hemos celebrado el cuarto aniversario Ariel en un lugar mágico que pocos niños tienen la fortuna de conocer: el taller donde los elfos de Papá Noël trabajan codo con codo con ese entrañable gordete para hacer posible que cada Navidad se cumplan millones de sueños. 

Lo primero que hemos preparado han sido las invitaciones.  Para hacer algo original y realmente sorprendente siempre contamos con las geniales ideas de Abril.  Los amiguitos de Ariel han recibido un regalo,  una especie de adelanto prenavideño.  Cada invitación era un paquetito atado con un poco de rafia y al abrirlo podía descubrirse la sorpresa, obra de nuestra artista Abril: el dibujo desplegable de un juguete  como un caballito balancín,  una muñeca,  una pelota,  un juego de construcción… 
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El hecho de recibir una invitación completamente diferente e innovadora ha sembrado en los invitados expectación e ilusión,  corriendo de boca en boca la pregunta ” ¿tú tienes invitación al cumple de Ariel?”,  y entre los padres y la seño de la clase admiración y curiosidad por saber de dónde han salido la idea y la plantilla para hacer las invitaciones.

Como comienzo no ha estado mal,  pero ahora hay que seguir trabajando para que esa ilusión no decaiga y el resultado se corresponda con las expectativas del protagonista y sus invitados.

Decorar el salón para la fiesta no ha sido ningún reto,  puesto que siendo la víspera de las fiestas de Navidad,  todo estaba más que previsto : árbol,  renos,  luces,  adornos de todo tipo…  Bastaba con añadir algunos globos y serpentinas.  Intentamos para ello un taller de globoflexia pero,  en franqueza,  no es lo nuestro,  por ahora ;-).  Así que pusimos un toque dulce al salón y esto sí nos quedó bien.
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Brochetas de muñecos de nieve en un canasto con bolas de Navidad.  Muy vistoso y apetitoso. 
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Hay dos formas de visitar un lugar: de manera pasiva,  en plan visita organizada,  en la que paseas y te explican dónde estás; o de forma activa,  involucrándote,  preguntando y descubriendo por tí mismo.  Nosotros siempre hemos preferido esta segunda fórmula,  así que pensamos qué sería más divertido: ¿llegar al taller de Papá Noël y encontrarse a los elfos en plena faena o convertir a los niños en elfos con una misión importante y muy misteriosa?  Ganó esta segunda opción,  claro.

Con Ariel y Abril ya convertidos en elfos,  hemos ido recibiendo a cada invitado proponiéndole involucrarse,  a través de una pequeña historia,  un mensaje en forma de pieza de puzzle que el propio Santa nos ha dejado en la puerta de entrada: “Papá Noël no está hoy en su taller; es tan glotón y ha comido tantos pasteles que hoy tendrá  que dormir una gran siesta.  Para colmo,  sus elfos han desaparecido,  así que este año tiene mucho trabajo y va muy retrasado. ¿Quieres convertirte por hoy en uno de sus elfos y echarle una mano? “. La respuesta invariable ha sido siempre sí,  de modo que nada más llegar cada niño ha recibido un sombrero mágico de elfo hecho a su medida.
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La idea de cómo hacer estos sombreros no es mía,  sino que la  he copiado de una actriz que se dedica a la encomiable labor de animar fiestas infantiles.  ¡Qué necesaria es esa profesión para llenar de humor y alegría la vida de nuestros niños y la de los mayores!
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Ya estamos todos en el taller,  bien ataviados y prestos a trabajar en la preparación de la más esperada noche del año.  No tenemos ni idea de qué hay que hacer,  ni de por dónde empezar,  pero el mensaje de Papá Noël nos invita a buscar a sus elfos cerca del Árbol de Navidad. Tal vez se hayan escondido dentro de ese regalo tan grande…
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En el atelier de juguetes nada es aburrido y,  para abrir este enorme paquete, hacemos un juego.  Sentados en círculo en el suelo y al ritmo de los villancicos,  iremos pasando un globo a nuestro compañero de al lado en el sentido de las agujas del reloj. 
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Cuando pare la música quien lo tenga en sus manos podrá abrir el regalo. Pero…. ¡ un momento!¡ si lo que hay dentro es otro regalo!    Continuemos jugando entonces.
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Unos siete envoltorios más tarde encontramos a varios pequeños elfos como éstos :
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Algún brujo envidioso que detesta la Navidad ha debido encogerlos,  porque,  aunque sean pequeños,  este no es tampoco el tamaño normal de un elfo.  Con otro mensaje en forma de pieza de puzzle nos piden ayuda para decorar unas galletas de jengibre. Son tan chiquitos que no pueden ni sostener la manga pastelera.  Nos ponemos manos a la obra enseguida.
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Por suerte los elfos tuvieron tiempo de hornear las galletas antes de ser convertidos en diminutos y nosotros sólo hemos tenido que hacer la decoración con glasa real coloreada y ponerles algunos detallitos de chocolate y chuches.  Et voilà !  Este es el resultado de nuestro trabajo.

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Además de bonitas están riquísimas y completarán nuestra merienda de picoteos variados,  clementinas y zumo de frutas,  a la espera de que llegue la tarta de cumpleaños.
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Y en agradecimiento a nuestra ayuda,  los elfos nos han regalado otra pieza del puzzle y nos han enseñado el juego  “El Ratón y el Gato”.  Estamos muy intrigados con estas piezas de puzzle, ¿para qué servirán?
Ahora vamos a poner un poco de orden en el saco de Papá Noël.  Al parecer, hay algunas cosas que no deberían estar ahí. Cualquiera abriría el saco o lo vaciaría directamente para saber qué sobra,  pero en este taller la cosa no funciona así.  Aquí todo se hace jugando y por turnos vamos a tener que averiguar con los ojos vendados cuál es el contenido de este magnífico saco rojo: un enorme cascabel,  una piña de abeto,  una nuez…  Es muy divertido y  conseguimos otra pieza más.

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¡Lo estamos pasando en grande! Y se nos ocurre que,  no  estaría mal que,  por una vez,  sea Papá Noël quien reciba un regalo sorpresa.  Entre todos vamos a dibujar un gran retrato suyo. 

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Nos ha quedado tan bien que los elfos nos regalan la última pieza de este misterioso puzzle.  Una vez lo hemos  formado,  resulta ser una especie de plano o mapa del taller.  Tiene una misteriosa X marcada justo delante de la chimenea.  Buscamos intrigados y encontramos una caja con la cara de un simpático reno en la tapa.  Al abrirla descubrimos un auténtico tesoro: ¡bolsas de chuches con el nombre de cada uno escrito en una etiqueta dorada!  Verdaderamente Papá Noël nos conoce y sabe nuestro nombre y que  nos encantan las golosinas.  Ha costado más esfuerzo conseguirlas así que si hubiéramos roto una piñata,  pero ha merecido la pena.

Y llega el momento esperado de todo cumpleaños : la tarta,  la canción,  el deseo y las velitas,  las cuatro estupendas velitas para soplar. 

En este punto quiero detenerme un poco,  porque en la elaboración del pastel hemos trabajado toda la familia. 

Desde que tienen edad de escoger,  Abril y Ariel han elegido cómo quieren su pastel.  Para Ariel éste ha sido su primer “pastel elegido”.  Quería un barco pirata y como en casa de Papá Noël todo es posible…

Hacer un barco pirata casero sólo requiere nociones elementales de repostería y una receta sencilla ,  los ingredientes de la receta,  un poco de imaginación,  un  horno y un gran equipo dispuesto a colaborar.

El bizcocho es a base de yogur en molde redondo.
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Le damos la forma del casco del barco recortando los lados,  que luego aprovechamos para hacer otras partes del mismo,  como el castillo de proa y el puente del timón. 
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Cubrimos todo con un delicioso ganaché de nougat y lo dejamos enfriar un par de horas en la nevera.
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Con una galleta redonda hacemos el timón y con unos palitos de galleta y unos barquillos otros detalles como los remos. 
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Mi equipo dibuja mientras tanto.  Son los encargados de izar las velas,  de devolver los peces del mar,  de rescatar a la sirena.. Enfin,  de todo aquéllo que va a dar realismo y autenticidad a esta tarta. 

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Ponemos las velas,  rodeamos el pastel de nata montada salpicada por unas gotas de colorante azul,  que dará la impresión de la espuma de las olas chocando con nuestro galeón.  Colocamos al capitán Garfio,  apagamos las luces,  encendemos las velas y a cantar bien fuerte :

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                                         ¡¡¡CUMPLEAÑOS FELIZ,  Ariel !!!

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