Para mi cumpleaños, ¿podemos buscar un tesoro?

Un tesoro de ocho años

Mi tesoro de ocho años.

Cuando el 31 de diciembre pasado hicimos nuestro juego “Deseos y propósitos para el Año 2.014”, Abril pidió una búsqueda del tesoro para su cumpleaños.

A partir de ese momento, la fiesta ya tenía temática y sólo quedaba la parte más fácil: preparar un lugar, idear la búsqueda, hacer invitaciones, disfraces y meriendas. Un gran reto al alcance de cualquier madre o padre con un poquito de ganas de pasarlo bien.

Aquí quiero introducir un punto de inflexión para haceros notar que “ganas” no significa lo mismo que “tiempo”. Siempre se puede sacar tiempo, porque todos los años cae en la misma fecha y no se trata de un acontecimiento imprevisto o intempestivo. No nos engañemos, la respuesta “yo no tengo tiempo para esas cosas” suele ser en realidad “yo no tengo ganas de complicarme la vida”.

Todo un bosque para navegar.

Nuestra casa es pequeña, de modo que buscar un tesoro en ella resulta rápido, fácil y aburrido. La idea que se nos ocurrió fue trasladar la fiesta al  bosque municipal. Tenemos la suerte de tener todo un bosque, con zona de columpios y accrobranche incluida, dentro de la misma ciudad. Pero, en realidad, nos vale cualquier lugar al aire libre con tal de que haga buen tiempo. Ya no había excusa de escasez de espacio para dejar volar la fantasía.

Domaine de Trangis

Domaine de Trangis

Una vez decidido el lugar, hicimos las invitaciones. Dibujamos pequeños mapas a mano con colores sepia, rojo y negro sobre papel continuo verde claro. Encima de las ilustraciones y en un color más fuerte, escribimos un misterioso texto que comenzaba así:

“Lo que tienes en tus manos es una invitación para vivir una verdadera aventura pirata…”

Mapa miniatura para invitación

Mapa miniatura para invitación

Misterioso texto de la invitación

Misterioso texto en la invitación

Invitaciones terminadas

Invitaciones terminadas

Enrollamos nuestros mapas y los atamos con cintas verdes. Abril se encargó de distribuirlos entre su tripulación de invitados, que desde el primer momento estaban deseosos de que llegase el día de levar las anclas de nuestro particular “Holandés Errante” en busca de aventuras y quién sabe  si un tesoro.

 

Localización de exteriores

El fin de semana anterior al cumpleaños hicimos un pequeño reconocimiento del terreno: realizamos el recorrido, marcamos los lugares que nos servirían de escondites y elaboramos un mapa esquemático de la zona que más tarde dibujaríamos con detalle en casa. Además, escogimos la mejor mesa para montar una cantina pirata a la que llamaríamos “El descanso del corsario”. También cogimos prestado un poco de arena de la piscina que hay en la zona de juegos y columpios del bosque.

Jugando en el bosque

Jugando en el bosque

Y la búsqueda del tesoro la ideamos así como sigue.

El inicio de la aventura.

El juego comenzaría con una bienvenida a los piratas y su enrolamiento a bordo del Holandés Errante, con alguna condición como jugar en equipo, ser valientes, intrépidos y tener ganas de divertirse mucho. Se les entregaría una brújula con la que poder orientar su barco hacia las bravas aguas y, en el caso de que algún pirata despistado no viniera ataviado apropiadamente, elementos con los que completar o hacer un atuendo adecuado a las circunstancias. Para esto habíamos previsto una bolsa con parches, pañuelos, un garfio… y todo lo que pudimos encontrar por casa que nos pudiera servir para improvisar un buen disfraz bucanero.

Con su brújula en mano y su sable a la cintura, era coser y cantar. Bueno, más bien, contar.

Mensaje en una botella

Durante la semana guardamos, una vez vacías, las pequeñas botellas de agua que los peques se llevan al cole. Sustituímos su etiqueta comercial por otras hechas a mano y que simulaban ser de Ron Pirata. Dentro de cada botella metimos un poquito de arena, unas cuantas conchas de las que acostumbramos a recoger en nuestras visitas a la playa, y, lo mejor de todo, un mensaje.

Materiales utilizados

Material utilizados

En cada mensaje se podía leer: el título de una prueba que realizar, a cambio de la cual podrían ganar una cantidad, determinada también por escrito,de doblones de oro o de plata, según la dificultad; y la dirección y los pasos que separaban esta botellita de la siguiente. Por ejemplo: “Pescar la sardina. 3 doblones de oro. Próximo mensaje 40 pasos dirección Norte”.

Mensaje en una botella

Mensaje en una botella

En total, escondimos ocho botellas, tantas como años cumplía nuestra capitana pirata, y tuvieron ocasión de hacer pruebas de lo más diverso y divertido, que paso a contaros para que podáis tomar prestado lo que más os convenga.

 

Un buen puñado de doblones de oro.

Photocall pirata

Photocall pirata

 

Botella de ron pirata “La palmera datilera”, situada en un viejo tronco al principio del parque. Prueba del photo call pirata: al inicio del juego todos tendrán que disfrazarse como piratas si no lo hubieran hecho ya. Se tomarán varias fotos entre ellos, en grupo, de dos en dos o como prefieran, para tener un buen recuerdo del comienzo del momento del embarque.

Botella de ron pirata “El charco podrido”, escondida tras una fuente. Prueba de la “Carrera a la

Los más temidos del Caribe

Los más temidos del Caribe

pata de palo”: los pasos que separan esta botella de la siguiente habrán de ser recorridos de un modo un poco especial, con un pie atado a otro pie del compañero, de modo que los niños se ven obligados a adaptar su caminar al del otro.

Botella de ron pirata “La piña loca”, oculta bajo un pino japonés. Prueba “Pasar la pasarela”: todos en fila, con los ojos vendados menos el último, deben hacer un pequeño recorrido sorteando algunos obstáculos. Los obstáculos fueron unos barcos de cartón de una altura aproximada de medio metro. La hicieron fatal, desordenados y sin ningún concierto, pero nos reímos mucho todos.

Buscando mensajes

Buscando mensajes

Botella de ron pirata “El tocón del muerto”, camuflada dentro de un gran tocón hueco entre los árboles. Prueba “Qué oigo, qué toco”: con los ojos tapados se les da a tocar o a escuchar varios objetos. No pueden decir de qué se trata hasta que todos los compañeros han tenido ocasión de experimentar por el tacto o el oído. Para que guardara relación con el tema del juego, les dimos a escuchar y a tocar el mar dentro de una caracola, una bolsa de monedas y una serpiente sonora.

Material para los juegos

Material para los juegos

Botella de ron pirata  “La madriguera de la comadreja”, entre las raíces aéreas de un grupo de árboles. Prueba “Pescar la sardina”: en una red hay enganchadas unas chocolatinas en forma de sardina, que los niños intentarán pecar con unos guantes puestos y un garfio; pescarán por turnos y en un tiempo individual de 30 segundos, pasándose los guantes y el garfio unos a otros tras haber pasado su tiempo. Por supuesto, la pesca se la comerán fresca, en el momento.

Botella de ron pirata  “El loro florido”, al pie de las rosaledas del castillo de Trangis. Prueba, averiguar el nombre de tres mares.

 

¡A cañonazos!

¡A cañonazos!

Uno de los barcos de cartón recuperado

Uno de los barcos de cartón recuperado

 

Botella de ron pirata “Siete mares”. Prueba, “Al abordaje”: derribar los barcos de cartón utilizados en la tercera prueba, con la ayuda de una pelota.

 

 

Botella de ron pirata “Long Jonh”, escondida en el arenero del barco del parque de juegos. Prueba, encontrar al pirata Long Jonh y negociar con él.

Negociando con Long Jonh

Negociando con Long Jonh

Los niños a lo largo de las pruebas anteriores han ido obteniendo doblones de oro y plata, y con ellos deben conseguir que este temido pirata les venda el mapa que les permitirá por fin hallar el tesoro.

“Le relais du corsaire”.

El pirata Long Jonh se encuentra en nuestra cantina “El descanso del corsario”, tomándose un merecido ron después de una larga travesía. Aprovechando un agradable rincón bajo los árboles donde había una mesa con bancos de madera, lo decoramos con algunos banderines con tibias y calaveras, un cartel anunciando la taberna y unos globos; pusimos un mantel con unos peces que teníamos en casa, dispusimos los vasos, servilletas y platos; retocamos nuestra decoración con algunos muñecos piratas de Ariel y conseguimos crear el ambiente de la cantina. Y ya que hay que llevar a cabo la negociación con Long Jonh para hacernos con el mapa, ¿qué mejor momento para ofrecer a los niños la merienda?

Nuestra cantina

Nuestra cantina

Aparte de zumos, batidos, y cositas para picar de las que gustan mucho pero alimentan poco, el tema pirata se presta a tomar un poco de fruta fresca en forma de brochetas de piña, plátano y coco. No todos las comerían, pero la verdad es que no quedó ni una.

 

Un mapa y un cofre del tesoro.

 

Descifrando el mapa

Descifrando el mapa

Una vez conseguido el mapa es muy fácil encontrar el cofre del tesoro. El mapa es una simulación estilizada al más puro aire del Caribe y el tesoro, como es natural, se encuentra en la zona marcada con la X. Cuando digo estilizada, me refiero a que hemos caracterizado localizaciones reales del lugar como si fueran lugares frecuentados por bucaneros y así, la parte donde se juega a la petanca está representada por un cañón con balas, los columpios por un loro en su mecedor y los caminos por corrientes marinas, pasos y calas. Todo reconvertido en su versión peligrosa y canalla.

El cofre del tesoro está hecho con una caja de zapatos, cartones, témperas y papel dibujado. Es enteramente de material recuperado.  Dentro, a modo de tesoro, hay bolsitas individuales con globos y chuches.También es de material recuperado el catalejo, hecho con un cartón del rollo de papel de cocina y un vaso de plástico.

Cofre del tesoro y catalejo

Cofre del tesoro y catalejo

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¡Cumpleaños feliz!

Tarta diseñada por mi pirata

Tarta diseñada por mi pirata

Para terminar esta tarde tan salada, nuestra capitana recibió regalos de sus amigos e intentó soplar sus ocho velas en una “tarta isla” de bizcocho al yogur de vainilla, chocolate y perlas marinas que ella misma diseñó.

La parte de soplar las velitas resultó algo accidentada e infructuosa, ya que había vientos huracanados y cardinales. Pero no le importó y se lo tomó con mucho sentido del humor, porque ver a sus padres disfrazados de piratas encendiendo cerillas como locos a babor y a estribor le divirtió bastante.

Feliz cumpleaños

Feliz cumpleaños

¡Ah! ¡La vida pirata es la vida mejor, sin duda!

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