Halloween : pociones, sapos y culebras. A merendar !

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Existen un montón de blogs sobre cocina con fantásticas recetas para cualquier ocasión,  Halloween incluido.  Pero,  ¿son capaces de convertir un calcetín apestoso,  unas ancas de rana,  algunos pelos de vampiro y un ojo de dragón en un refrescante zumo de frutos del bosque?
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Halloween : telarañas por doquier.

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Hemos enviado las invitaciones para la fiesta más terrorífica del año. Ha llegado el momento de decorar la casa y crear la apropiada ambientación.

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Así te damos la bienvenida a esta merienda tan especial.
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Halloween : Invitaciones para pasarlo de miedo.

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Cuando llega el otoño a casa,  lejos de preparar la hibernación,  nos ponemos en movimiento. ¡Hay tanto que hacer en esta época de muda!
Desde hace unos años,  hemos adoptado la costumbre americana de festejar Halloween.  Vale,  no es tradición española ni francesa,  pero es divertido y una excusa perfecta para hacer una fiesta infantil.  Una forma diferente de pasar una tarde genial al abrigo del frio y la lluvia,  en unos días en que ya no se puede jugar bajo el sol.
Os dejo aquí algunas ideas para intentar algo escalofriante con los peques.

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¿Dónde dices que has apuntado a tu hija? ¿A los Scouts?

Ser Scout a los seis años

Ser Scout a los seis años

” … es fácil explicar qué es esto (ser Scout) cuando se conoce. Lo difícil es contar cómo se siente esto cuando se vive. No es para nada una secta, pero sí que es adictivo, lo advierto. Una vez que sabes que puedes encaminar tu vida a hacer algo más que vegetar en ella, que puedes contribuir a crear, a ayudar, a imaginar, a construir, a solucionar, a ser de utilidad, a cambiar el mundo de forma positiva y a “dejarlo mejor que cuando lo encontraste”… una vez que sientes esto, no puedes parar. “Un día Scout, siempre Scout” ; te sientes bien, eres feliz, te gusta, le encuentras razón de ser a muchas cosas y, ante todo, le encuentras sentido y utilidad a tu tiempo en la tierra.

Por este puñadito de razones y mil millones más, mi pareja y yo pensamos que a nuestra hija Abril, que ya ha llegado a la edad mínima para entrar en un Grupo,  también le podría gustar ser Scout, como papá y mamá”.

Antes de venir a vivir a Francia preparamos muchas cosas, como es normal: la mudanza de muebles y enseres, elección del barrio, búsqueda de vivienda, colegios,  papeleos administrativos… y sí, también investigamos si había Scouts en la ciudad. Y los hay, y apuntamos a Abril. La experiencia le está gustando. Esta es su asociación, Scouts y Guías de Francia: http://www.sgdf.fr/ y su Grupo Scout es el Saint Bonaventure de Evreux, en la región francesa de Haute-Normandie.

Farfadets dans la forèt. Duendes en el bosque.

Farfadets dans la forèt. Duendes en el bosque.

Abril y sus compañeros son los más pequeños de todos, son los Farfadets, de 6 a 8 años de edad. En francés “farfadet” significa duende, y casi todos sus juegos se llevan a cabo en los bosques, lugares que aquí abundan. El ambiente no puede ser más atractivo y misterioso ¿eh?, y da pie a inventar miles de historias y juegos emocionantes.

Se reúnen una vez al mes o algo así, en casa de algún Farfadet  y hacen actividades que los propios papás y mamás (“los Farfadultes”) proponemos y que, por turnos, nos encargamos también de llevar a cabo bajo la coordinación de un Scouter (animador Scout); al finalizar cada actividad, mayores y peques damos buena cuenta de la merienda consistente en un pastel casero y espectacular, y  los “Farfadultes” aprovechamos para preparar el siguiente encuentro.  Hacemos cosas que nos gustan, que queremos compartir con nuestros hijos porque pensamos que les van a ayudar a crecer como buenas personas a la vez que les van a divertir. Por el momento, y dada su edad, es todo.  Simplemente es su primer contacto con el Escultismo y está bien que sea sencillo y divertido.

Desde luego tienen ciertas metas a alcanzar propias de esta edad como la autonomía personal, el conocimiento de su entorno inmediato, el respeto por el medio ambiente o aprender lo importante que es compartir con los compañeros lo que cada uno tiene, pero no hay agobios de programaciones con objetivos y contenidos educativos, como en las sucesivas Ramas de más edad. Lo mejor es el modo de lograr todos estos objetivos: jugando y sin darse cuenta. La parte consciente de todo el trabajo es para los adultos, así que si os llama la atención alguna actividad concreta podéis pedírmela sin reparos, tanto si sois Scouters como si sois papás interesados en los Scouts o simplemente en montar un cumple o una tarde diferente.

Para los niños debe ser emoción, aventura, diversión y momentos entrañables entre amigos, ¡qué no es poco!. Y aquí  os dejo una pequeña muestra de lo que nuestros Farfadets han disfrutado y aprendido durante esta Ronda Solar (curso o año scout), con el enfoque de su punto de vista, tal y como lo han experimentado.

À vol d’oiseau (A vuelo de pájaro): la primera reunión con los Farfadets en casa de Marin, dedicada a conocer a las aves autóctonas, las migratorias, sus costumbres … y a construir un semillero para alimentarlas que cada Farfadet podrá colocar en el jardín de su casa para poder así observar los pájaros que vienen a comer semillas.

A vol d'oiseau. A vuelo de pájaro.

A vol d’oiseau. A vuelo de pájaro.

Evaluando la reunión.

Evaluando la reunión con dibujos de pájaros.

Comedero de semillas.

 

¡A comer pajaritos!
¡A comer pajaritos!

 

La Crèche (El Pesebre): En esta ocasión nos reunimos en casa de Paul y Baptiste para hacer un Portal de Belén de pasta de sal. ¡Quedó chulísimo! Y tuvo tanto éxito que lo utilizaron los mayores para decorar el salón donde  celebraron una asamblea de Grupo.

Taller de pasta de sal.

Taller de pasta de sal.

Contenta por el resultado.

Contenta por el resultado.

Jesusito "trop mignon"

Jesusito “trop mignon”

 

Nuestro Belén terminado.

Nuestro Belén terminado.

Galette des Rois (Pastel de Reyes Magos): La mamá de Alice nos espera en su casa para construir faroles y para realizar un atelier de cocina: vamos a preparar una exquisita y típica galette de Rois para invitar a los papás a merendar al final de nuestra reunión.2002-12-08 12.00.00-468Los huevos de Pascua: Un divertido taller en casa de los mellizos Baptiste y Paul. Una manera divertida de reutilizar material de desecho y convertirlo en elemento decorativo para el hogar.

2013-03-27 15.31.07

Les Jeux Farfalympiques de la Forêt (Juegos Farfalímpicos del Bosque): Unos juegos olímpicos para todos los Farfadets de la región, animados por seres mágicos y fascinantes que habitan los bosques normandos. El marco perfecto para celebrar la Journée Territoriale Farfadets o encuentro territorial de los Farfadets. Niñas y niños venidos de toda la Alta Normandía para pasar un día de covivencia muy muy especial y divertido. Unicamente tiene lugar cada dos años, de modo que un Farfadet sólo tendrá una oportunidad en su vida de asistir. Así que  allí nos fuimos otra mamá y yo con nuestros Farfadets, ¡no nos lo podíamos perder!

¡Qué den comienzo los Juegos Farfalímpicos!

¡Qué den comienzo los Juegos Farfalímpicos!

Juego de Kim-vista: "¿Qué pertenece y qué no al bosque?"

Juego de Kim-vista: “¿Qué pertenece y qué no al bosque?”

Carreras de obstáculos

Carreras de obstáculos

 

"Devuelve la rana al estanque"

“Devuelve la rana al estanque”

Más carreras

Más carreras

Hacemos amigos.

Hacemos amigos.

 

 

Y más carreras

Y más carreras

Hacemos un mural de animales del bosque

Un mural de animales del bosque

¡Las medallas!

¡Las medallas!

¡Lo hemos pasado fenomenal!

¡Lo hemos pasado fenomenal!

Picnic con todo el Grupo Scout. Un día en que pusimos nuestra comida en común, compartimos, jugamos, charlamos y celebramos todos juntos, grandes y pequeños, la alegría de ser Scout.

Les Farfadets.

Les Farfadets.

Balade à vélo (paseo en bici). La llegada de la primavera es para disfrutar del bosque en todo su esplendor y para practicar ejercício al aire libre después de un larguísimo y lluvioso invierno en estas latitudes. Nada más chulo que un buen paseo en bici en compañía de los amigos. Seguro que encontramos alguna que otra sorpresa entre los tesoros que la Naturaleza esconde.

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Los farfadets en bici.

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Descubriendo un vivac en el bosque.

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Descubrimientos en el bosque.

Parada para la merienda.

Parada para merendar

 

 

 

 

 

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Farfadets en bici

 

La Farfafête o Farfafiesta: una acampada, actividad estrella entre los scouts, para celebrar el fin de Ronda, ¡la guinda de este bonito pastel! Este año ambientada en “El hombre de Cromañón”.

Gran juego “La Caza del mamut”:
Un juego con……

 Disfraces.

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 Huellas de un enorme mamut. ¿Adónde les conducirán?

DSCF1086Una caverna oscura, fría y llena de misteriosos sonidos y animales. ¡Esperemos que nuestros cromañoncitos salgan ilesos de esta experiencia!DSCF1091DSCF1090

 

 

 

Cada vez más cerca del mamut, pero hambrientos. Habrá que practicar el antiguo arte de la caza y aprender a hacer trampas para los grandes animales.

DSCF1116¡Pssssssse! ¡Silencio! Hay que ser muy cautelosos porque casi lo tenemos. Preparamos nuestro ardid y……

DSCF1099 ¡¡¡BIENNNN!!!!  ¡ Lo cazamos!, nada como el trabajo en equipo para obtener el éxito.

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Pinturas rupestres.

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Cocinando.

Cocinando.

Fuego de campamento: con cena trampera, nubes de azúcar tostadas, canciones, juegos, y muchas risas para compartir. ¡Momentos inolvidables!

DSCF1145¡La primera noche al aire libre! Bajo un cielo de estrellas y en una tienda de campaña de verdad.

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Conforme Abril vaya creciendo irá descubriendo más y más actividades adecuadas a su edad y a sus expectativas.  Compartirá muchos momentos y hará un acopio importante de experiencias, compañeros de aventuras y recuerdos que enriquecerán su vida. Irá creciendo en altura, en destrezas,  en habilidades, en inquietudes, como cualquier niño, pero también irá creciendo en talla moral, en  valores humanos, en habilidades sociales, en preocupación por mejorar este mundo, como cualquiera que haya sido o sea Scout.  O al menos, eso esperamos y para eso “hemos apuntado a nuestra niña a los Scouts”.

Farfadets dans la forêt. Duendes en el bosque.

Hasta la próxima, Farfadets.

¡Nos vemos al inicio de la nueva Ronda!

¿Qué dices que eres? ¿Scout?

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Hace ya unos 32 años que soy Scout, o Exploradora, como prefiráis. Y hace ya unos 32 años que la gente de mi entorno que no lo es me pregunta qué es eso de ser Scout y para qué sirve. Son 32 años dando más o menos la misma explicación desde distintas perspectivas.

La primera vez que me lo preguntaron fueron mis compañeras de colegio y yo tenía unos 10 años. Por aquel entonces estar en los Scouts era, para mí, ir a reuniones y actividades todos los fines de semana, con otros niños y niñas de mi edad y un poco más mayores y menores, donde me divertía enormemente haciendo juegos, canciones, descubrimientos en mi ciudad y en el campo y, sobretodo eran ¡los campamentos de verano! Lugares maravillosos entre pinares, baños en frescas aguas de río, exploraciones por los alrededores, los raids por la sierra, y esconder con mi amiga Ana Belén las chocolatinas que nos traían los padres en los días previstos para sus visitas para ponerlas al resguardo de miradas y deseos de otros Scouts ávidos de azúcar. Claro que también era el “aguacao” del desayuno :-(, pero todo no iba a ser perfecto.

En la adolescencia reconozco que me daba un poco de vergüeza decir que era Scout. Cosas de los 15 años que nos hacen esconder facetas de nuestra vida por miedo a que los demás no nos entiendan o se rían de nosotros. Yo ocultaba que era Scout a mi pandilla como escondía chocolatinas a los 10 años. Nadie de mi edad, salvo mis compañeros Scouts, iba a entender que pasara mi tiempo libre haciendo acciones sociales, comprometida con unos valores y con mi entorno. A esa edad simplemente aprendes a fumar, a besar y a decir tacos.

Con 20 años empecé a contemplarlo como educadora. El escultismo adquiría para mí la dimensión que realmente tiene, como movimiento de educación infantil y juvenil destinado a la formación de ciudadanos libres y comprometidos. Era como ver la maquinaria de un reloj gigante desde dentro, desde su engranaje y adquirí una nueva responsabilidad, la de ocuparme del tiempo libre de otros y la de hacerlo bien, o al menos, lo mejor que sabía, para que ninguna de las dos manecillas de este enorme reloj quedara atascada y alterase el transcurrir natural del tiempo. A mi lado han caminado un montón de niños y niñas por un centenar de rutas en la montaña, hemos jugado juntos, hemos reído, hemos llorado, hemos construído, acampado, cantado, hemos discutido, les he regañado, les he aplaudido… Algunos siguen compartiendo ruta conmigo en esta vida y a otros los he visto marchar al eterno campamento. Todos sin excepción se han convertido en mis amigos, en mis hermanos.

No es difícil explicar qué es esto de los Scouts; existen montones de folletos y de información al respecto. Los que tenéis niños de 6 a 21 años y estéis interesados aquí os dejo dos enlaces de las dos asociaciones mayoritarias en España:

http://www.scout.es/  si te interesa saber qué es y en qué consiste la educación scout.

http://scouts.es/msc-somos/ si te interesa la eduación scout, eres católico y te gustaría que se potenciara también este aspecto de la eduación de tu hijo/a .

Se trata de un movimiento de carácter mundial; no es un invento americano ni unos campamentos aislados que se hacen para entretener a los críos durante las vacaciones. El Escultismo tiene una dimensión y alcance mundial y existen asociaciones Scouts en prácticamente todos los países del mundo; en algunos, como Tailandia, su relevancia es tal que constituye una asignatura en los colegios estatales. Aquí podéis ver, por ejemplo,  qué es la OMMS (Organización Mundial del Movimiento Scout) y haceros una idea del carácter internacional de este movimiento: http://www.wagggs.org/es/about/WAGGGSpartnerships/wosm.

Además de eso tenéis montones de blogs scouts y de páginas de Grupos Scouts por todas partes, desde las grandes capitales hasta los pueblos más recónditos. Particular y personalmente a mí me encanta  este sitio:  http://larocadelconsejo.net/ ,  que es muy seguido y que tiene aportaciones muy interesantes de muchísima gente scout o relacionada con el Escultismo. Por supuesto es una preferencia personal, como digo.

Sí, es fácil explicar qué es esto cuando se conoce. Pero esta entrada no es para contaros qué es, pues ya existen otras webs, blogs y otra gente que lo hace mejor que yo. Lo difícil es contar cómo se siente esto cuando se vive como un Scout. No es para nada una secta, pero sí que es adictivo, lo advierto. Una vez que sabes que puedes encaminar tu vida a hacer algo más que vegetar en ella, que puedes contribuir a crear, a ayudar, a imaginar, a construir, a solucionar, a ser de utilidad, a cambiar el mundo de forma positiva y a “dejarlo mejor que cuando lo encontraste”… una vez que sientes esto, no puedes parar. “Un día Scout, siempre Scout” ; te sientes bien, eres feliz, te gusta, le encuentras razón de ser a muchas cosas y, ante todo, le encuentras sentido y utilidad a tu tiempo en la tierra. ¡Ah!, y también cada vez que vuelves de una acampada te pones pesadísima contándoles a todos lo que has hecho, las anécdotas, la belleza del lugar…

Por este puñadito de razones y mil millones más, mi pareja y yo pensamos que a nuestra hija Abril, que ya ha llegado a la edad mínima para entrar en un Grupo,  también le podría gustar ser Scout, como papá y mamá. Nos enfrentamos a otra perspectiva desde la que abordar el tema: ser padres de Scouts, firmemente convencidos de que le puede ayudar a crecer como persona, no sólo de forma individual, sino como ser social que está en el mundo y que ha de ser actor que lo enriquezca y no mero espectador que se aproveche de él.

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No quiero afirmar que sea un patrimonio exclusivo del Escultismo formar a la persona como un ser comprometido e interesado en lo que le rodea; hay grandes ciudadanos y luchadores en otras asociaciones o sin pertencencia a ninguna. También hay grandes tipos desconocidos sembrando buenas cosas a su alrededor, interactuando en su círculo y mejorándolo. Pero sí quiero destacar que el Escultismo lo consigue, consigue que nos sintamos útiles y agentes activos de cuanto nos rodea, y lleva consiguiéndolo desde el año 1.907 en que a un loco genial se le ocurrió la idea de emplear el tiempo de los muchachos en cosas efectivas y realmente prácticas, un loco que decía cosas como éstas http://www.wikipowell.org/Frases_de_Baden_Powell, aplicables a cualquiera, sea o no un Scout. Es cierto que las circunstancias y necesidades sociales eran otras cuando surgió esta idea, pero el Escultismo ha ido creciendo y desarrollándose a lo largo del tiempo, adaptándose a cada cambio y a cada necesidad y realidad social, lo que demuestra que es algo vivo y cambiante, y de ahí su pervivencia a lo largo de más de un siglo.

Se cuentan numerosos Scouts entre los  grandes personajes de la Historia: el primero, su fundador, Robert Baden-Powell; Neil Amstrong (primer hombre en pisar la luna); Helen Sharman (primera mujer británica en el espacio);  Hergé (el creador de Tintín, personaje basado precisamente en un compañero de su infancia de su propia Tropa Scout); J.K. Rowling (autora de la saga Harry Potter); Jacques Chirac (presidente de Francia del 1.995-2.007); el naturalista David Attenborough; Werner Eisenberg (premio nobel de física alemán); la actriz Emma Thompson; el futbolista David Beckham; el guitarrista de U2 The Edge; gran parte de las primeras damas de los EEUU; los Reyes de varios países, incluidos los Reyes de España Alfonso XII, Juan Carlos I y Dª. Sofía… La lista es grande.  Y en España tenemos Scouts personajes famosos como Niceto Alcalá Zamora (primer presidente de la IIª República Española); la humorista Paz Padilla; el artista polifacético Emilio Aragón; la actriz Belén Rueda; Aznar;  Roberto Iniesta (cantante de Extremoduro)…

Para saber más acerca de la historia del Escultismo podéis ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Escultismo y para satisfacer vuestra curiosidad sobre qué famoso se colocó una pañoleta al cuello aquí tenéis un anexo de la wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Scouts_destacados

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No consiste en la imagen ridícula que ponen en algunas pelis yankees de niños vendiendo galletas y completamente forrados de insignias; si un Scout te vende algo es la necesidad de ayudar al más desfavorecido. No consiste tampoco en hacer pruebas de supervivencia sin sentido que te llenen de heridas y cardenales y que luego sirvan para basar un programa morboso de televisión protagonizado por famosillos de medio pelo; un Scout se enfrenta a otras pruebas cotidianamente, como el resto de los mortales, con el añadido de que ha prometido hacer una buena acción diaria, como mínimo. No consiste en hacer cientos de kilómetros con una mochila cargada a la espalda, sin agua y con las plantas de los pies abotonadas de ampollas; el sentido de nuestras rutas no es el sufrimiento, es la superación, el esfuerzo, el compañerismo, la conexión y la comunión con la naturaleza y esas rutas no son sólo camperas: nuestras propias vidas se componen de etapas de una hermosa ruta que hay que saber culminar. Ser Scout, sentirse Scout es esto y un puñadito de miles de millones de cosas más.

¡Largas Lunas y Buena Caza!

 

 

Dos formas de decir “te quiero”

“Criar a un niño en más de un idioma lo confunde”.

“Criar a un niño bilingüe provoca retrasos en el habla”.

“Los niños bilingües terminan mezclando dos idiomas”.

“Es demasiado tarde para criar a tu hijo bilingüe”.

“Los niños son como esponjas y serán bilingües sin esfuerzo en muy poco tiempo”.

nuestros libros reflejan la pluralidad lingüística

Estas son cinco afirmaciones que los padres de niños bilingües tenemos que escuchar de vez en cuando. Lo  he encontrado revoloteando por internet, en un artículo escrito para la web Babycenter, bajo el título “Los cinco mitos más comunes de criar niños bilingües”. Puedo asegurar que yo he escuchado las cinco y algunas más, y no he hecho caso de ninguna, afortunadamente.

Cuando mi pareja y yo nos quedamos embarazados, tomamos la firme decisión de educar a nuestros hijos en un ambiente de pluralidad y tolerancia, y en convivencia con dos idiomas: el castellano y el francés, precisamente para incrementar aún más la diversidad en nuestro hogar y con miras al mundo exterior y al futuro. Sigue leyendo

Una puerta hacia la aventura.

El 23 de abril se conmemora el día internacional del libro y con ocasión de esta importante celebración, he pensado en hablaros un poco de una de mis pasiones: el cuento.

Normalmente utilizamos el cuento a la hora de acostar a nuestros hijos. Los metemos en la cama, los arropamos y le contamos un cuento que debido a nuestro cansancio suele ser el primero que pillamos de la estantería.

Lo cierto es que no había reparado antes en la trascendencia de los cuentos hasta que he sido madre y los he empezado a estudiar con más detenimiento: sus clases, su extensión, el lenguaje que emplean, el mensaje que difunden, las ilustraciones…

cuento de la luna

cuento de la luna

El cuento es una maravillosa forma de aprender y, añado, a cualquier edad.

Todo niño debería tener derecho, al menos, a conocer los cuentos tradicionales: los que se transmiten de viva voz, mejor si son contados por la abuelita o el abuelito.  Y dentro de éstos, los clásicos, teniendo cuidado de contar el cuento adaptado a la edad del oyente, porque, no seamos ingenuos, hay cuentos clásicos bastante crueles o tristes que no siempre resultan apropiados. Para mí, uno de estos es “La pequeña cerillera” de Hans Christian Andersen. Contar un cuento a un niño no exige exactitud de palabras ni fidelidad al texto, mucho menos, si el cuento es tradicional, de modo que podemos adecuar el cuento a nuestra audiencia.

Y en la gran galería de cuentos literarios (cuentos escritos y de transmisión a través de la lectura), podemos encontrar absolutamente de todo, porque la imaginación del ser humano no tiene límite.

Los niños más pequeños se extasían ante los dibujos coloristas y de formas grandes y simples. Los libros de texturas despiertan su sentido del tacto; los de grueso cartón o de tela facilitan además la manipulación por parte de los dedos rechonchetes. Los hay con sonidos incorporados que contribuyen a que el niño no pierda la atención en el libro. Algunos incluso pueden ser invitados a la bañera. ¡Cuántas veces habría querido yo que la novela que leía en el momento fuera plastificada para no tener que interrumpir la lectura durante la ducha!… Impresionantes son los cuentos desplegables o “Pop Up”, más apropiados para niños un poco más mayorcitos y cuidadosos, que abrirán ojos como platos cada vez que cojan el libro.

Los cuentos para niños pueden ser enormes o diminutos, y en ambos casos despiertan su curiosidad. Pero en el cuento literario, además del contenido, lo que el niño va a buscar es la ilustración, así que hay que cuidar este detalle del libro que regalamos a un niño. Sobre todo esto ocurrirá en los niños que aún no saben leer. El misterio del contenido lo desvelará un adulto, pero si no le gusta cómo está descrito a través de sus imágenes, el cuento le aburrirá o, directamente, no captará su atención. Ahora, si el dibujo lo atrapa, pedirá enseguida que alguien le cuente la historia.

Los cuentos infantiles, por lo general, suelen ser bonitos y casi todos tienen una indicación que recomienda la edad del oyente o lector, lo cual simplifica el trabajo de selección para los adultos. Pero lo mejor de un cuento es su mensaje y en este punto no podemos ser tan despreocupados.

Es cierto que en la mayoría de las ocasiones cualquier cuento nos serviría para ayudar a dormirse a un niño. Pero ¿se nos ha ocurrido alguna vez utilizar el cuento para enseñarle? Los cuentos son un excelente recurso cuando no sabemos explicar cosas, o cuando a lo largo del día ha surgido una pregunta del niño o un pequeño conflicto que resolver, o cuando queremos que nuestro hijo aprenda valores tales como la amistad, la solidaridad, o conceptos muy abstractos como la autoestima o la empatía…  A veces más vale un cuento con moraleja que  la silla de pensar o una asertividad interminable en el que el niño se pierde a la altura del final de nuestra primera frase.

Otro aspecto al que no damos importancia es el modo en que contamos un cuento. Si tenemos mucha prisa o estamos muy cansados, lo más común es contar el cuento de siempre a modo de letanía átona o leer de corrido el libro sin gran detenimiento y, normalmente, desatendiendo las preguntas de nuestro joven oyente. Esto aquieta nuestra conciencia de padres (ya hemos contando el cuento protocolario, ya se puede dormir) pero no sirve a nuestros hijos más que para darse cuenta de nuestra desgana o desinterés, porque se dan cuenta.

Cuando vemos en acción a los cuentacuentos, a la mayoría de los adultos les parecen gente sin carrera, sin profesión en condiciones, gente que hace el tonto para entretener y que tiene un trabajo simple y divertido, o pocas ganas de trabajar de verdad, y seguro que alguien piensa que “eso no es un trabajo serio, digno”. Pero cuando un niño ve a un cuentacuentos en acción lo que ve es a una persona mágica que ha conocido miles de cosas sorprendentes y, a veces, el espectáculo que se sucede al propio espectáculo del cuento, es el protagonizado por un montón de niños que formulan nerviosos y atropellados miles de cuestiones a esa persona “poco seria y sin profesión”, pero que suele ser la persona que nuestro hijo acaba de escoger para preguntar por qué las luciérnagas pueden iluminar el bosque en la oscuridad. Y lo que realmente hay, es un adulto preparado, que ha hecho un montón de cursos carísimos y ha dedicado un montón de horas de ensayo, de modulación de la voz, de puesta en escena, de educación postural y expresión corporal, de tramoya, vestuario, maquillaje y decoración, que ha investigado los cuentos que cuenta con mucho cuidado y cariño, que puede que hasta los haya creado él mismo y que tiene esa capacidad de conexión oral y de escucha del niño que a muchos de nosotros, padres, nos gustaría y necesitamos  tener.

Estamos tan equivocados acerca de los cuentos y sus narradores. En algunos lugares, como aquí donde vivimos, hay cuentacuentos que simplemente intentan contagiar su amor por la lectura y los libros, sin esperar a cambio más que el interés de los niños por la literatura. Es el caso de la asociación francesa “Leer y hacer leer” .

Habrá quien resignadamente diga “es que yo no tengo gracia para esto”. Y yo contesto  siempre lo mismo: “es que todo el mundo tenemos capacidad de aprender cosas nuevas, como por ejemplo, contar bien un cuento”. No todo estriba en distorsionar nuestra voz para dotar de personalidad al personaje; hay muchos más recursos.

Podemos cambiar las voces de los protagonistas, pero también colar canciones en mitad del relato. El cuento de “La lechera” tiene una bonita canción en que la aldeana nos narra sus anhelos de prosperar; en “Garbancito” también puede cantarse la canción “Pachín, pachín, pachín” e, incluso, tiene una pequeña poesía para cambiar el ritmo del cuento en el momento en que se lo traga el buey; otra canción escondida tiene el cuento “El enano saltarín”, también conocido como “Rumpelstinsky”.

Podemos contar el cuento con efectos de luz gracias a una linterna que amenizará los más bellos relatos de magia. O, hablando de luces, podemos hacer los personajes en cartulina, pegarlos a un palito de brochetas, apagar la luz del dormitorio de nuestros hijos e improvisar un teatro de sombras chinescas proyectado contra el techo.

Podemos pintar caras con diferentes expresiones en las yemas de nuestros dedos y crear cinco personajes que nos ayuden a contar el cuento esta noche.

Podemos, cuando son un poco mayores, invitarlos a compartir la lectura, leyendo un trocito la niña y otro el papá. Podemos contar cuentos inventados sobre la marcha donde comience la mamá y siga el niño, y conseguir así trabajar nuestra creatividad y la suya.

Podemos escoger el cuento con antelación en función de lo que queremos que nuestros hijos aprendan. Será más fácil cuánto más hayamos leído nosotros, pero también será un ejercicio de aprendizaje para quien no tuvo oportunidad de leer mucho. Un cuento no es una cosa baladí, es un instrumento de transmisión y como tal deberíamos utilizarlo, y saber utilizarlo. Por otra parte, he oído a demasiadas “personas grandes” decir que la lectura no les gusta porque el primer libro que leyeron era tedioso, cuando debería ser justo lo contrario. Por eso es bueno saber seleccionar y recomendar las primeras lecturas de un niño; debemos encargarnos de crear en él la ilusión y la certeza de que desde el momento en que abrimos la cubierta de un libro, estamos traspasando también el pórtico hacia un universo inexplorado y comienza una apasionante aventura. Acordémonos de cómo Lewis Carroll (Charles Lutwidge Dodgson, en realidad) hace descender a Alicia por una madriguera hasta el País de las Maravillas o de cómo acceden Peter, Susan, Edmund y Lucy a Narnia a través de un armario olvidado en el desván; ambas son alegorías de cuán fascinante puede ser abrir una puerta a lo desconocido, abrir un libro y dejarse llevar por la ensoñación.

Llevar a nuestros hijos a las bibliotecas infantiles, a cuentacuentos organizados en nuestra ciudad o en lugares cercanos a ella. Acompañarlos al teatro o a algún espectáculo callejero. Todo esto son recursos a nuestro alcance que van a entusiasmarles pero que van a ayudarles porque les dotan de herramientas interesantes para su crecimiento.

He visto en el mundo de los cuentos cosas realmente fantásticas: artilugios como el “kamishibai”, una especie de teatro manual y portátil muy utilizado en la tradición japonesa; el “raconte-tapis”, donde el contador de relatos extiende una manta en el suelo que encierra toda la magia y los personajes del cuento y que los propios niños pueden manipular a su antojo; marionetas hechas con calcetines viejos, “muppets”, guiñol clásico; malabarismos y funambulismos. Toda suerte de artilugios destinados a trovar historias asombrosas. Pero en casa, existe también todo esto y si no, podemos crearlo a nuestra conveniencia, con más sencillez pero igual efectividad.

Pero, ante todo, no convirtamos el cuento en un ritual sin más sentido que relajar al niño antes de dormir. Pensemos que el cuento es literatura y es cultura, no lo subestimemos.

Y ahora, ¿a quién le apetece un cuento?

Este cuento me encontró a mí hace poco en la Mediateca de la ciudad donde vivimos y al leerlo descubrí en él a mis dos hijos y su relación de hermanos, que es como la de todos los hermanos, un tira y afloja de peleas, juegos, complicidad y mucho amor. Lo leímos en francés, idioma en el que se halla escrito el ejemplar que vimos, y fuimos haciendo su traducción simultánea. Se titula “Les deux petits monstres”  y el texto es de Michaël Escoffier, un señor que ha declarado que escribe para niños porque los adultos le aburrimos profundamente. Os lo recomiendo, en especial, a todos los que tenéis más de un hijo; es muy útil para aplacar discordias en aquéllas casas donde un día decidimos que con uno no bastaba 😉 y abrimos la caja de los celos y del compartir.

Para despedirme por hoy y si me permitís el consejo: no olvidemos también que un niño que  cree en dragones, hadas o Papá Noël no va a ser un ingenuo medio lelo y fácil de engañar; probablemente será un adulto imaginativo y capaz de encontrar más de una solución a un mismo problema, porque habrá ejercitado su capacidad de inventar y crear a su alrededor. No les hagamos renunciar a su mundo infantil para que “madure” antes de tiempo, más bien, intentemos disfrutarlo nosotros también: ascendamos a su universo de fantásticas criaturas aunque sólo sea  durante un ratito cada atardecer.

Colorín, colorete, por la chimenea sale un cohete!!!

El ruidito del erizo. Música y almas.

Ariel y la rueda de palos de lluvia

Ariel y la rueda de palos de lluvia

Vengo de un lugar donde siempre se han escuchado dulces voces femeninas  en un volumen muy bajito, al vaivén de una antigua mecedora, al ritmo de su crugido, donde todos los niños de todas nuestras generaciones sueñan sintiendo la cadencia cansina de las nanas. Vengo de un lugar donde mi madre convirtió en rey de la casa a un piano de pared negro que nos reunía a todos en derredor para cantar a varias voces el “Estrella Azul” en la Nochebuena. Vengo de un lugar donde al piano se unirían más adelante guitarras, flautas, harmónicas, teclados electrónicos, arpas vocales, castañuelas, panderetas, cajones flamencos, botellas de anís y todo lo que tuviera un sonido medianamente aceptable; donde sentarse en la misma cama dos, tres, cuatro o los cinco hermanos y hacer un homenaje improvisado a Silvio Rodríguez, Pata Negra, El Ultimo de la Fila o Kiko Veneno, era mucho más habitual que pedirnos perdón en una disputa fraternal… De hecho, creo que es más fácil encontrarnos cantando juntos que haciendo cualquier otra cosa. Sigue leyendo

El mágico número siete.

Pastel de Mérida.

Pastel de Mérida con velas.

Se acerca, como todos los años, un día muy especial para nuestra familia: el 7 de abril.
El 7 siempre se ha tenido por un número mágico y, sí, me consta que lo es, al menos para nosotros, pues es el día que eligió para llegar a nuestras vidas  un hada chiquita de ojos negros y melancólicos, grandes como dos frutos de endrina, con los que miraba atenta todo cuanto la rodeaba desde el mismo instante de nacer, y que siempre, siempre, siempre, andaba rodeada de mariposas allá por donde paseaba.
Pero, además, Abril va a cumplir 7 años. Será un día doblemente especial, un doble 7. Y también peculiar, porque no lo celebraremos como siempre con los abuelos, los titos, los primos y los amigos de toda la vida. Lo vamos a celebrar con amigos nuevos, con personas que acabamos de conocer.
Y ¿qué pasa cuándo esta fecha se aproxima? Que Abril prepara su cumple con la colaboración de todos. Y como esta ocasión en concreto es mágica, la fiesta temática de este año versará sobre las hadas, ¿acaso hay algo más mágico y especial que un hada?
Como esta vez no podréis estar presentes, os lo vamos a ir contando poco a poco, pasito a pasito. Prestad mucha atención porque absolutamente TOOODO lo que váis a ver ha sido fruto de la imaginación de Abril y ha nacido de sus propias manitas. Sigue leyendo

Un nombre es el primer regalo.

El reciente nacimiento de la hija de unos amigos me ha hecho volver a pensar en el modo o el motivo por el que elegimos un nombre para nuestra hija o hijo. Cada padre o madre tiene sus razones para proceder; todas respetables.

Hay quien lo elige por tradición familiar y, así, heredamos los nombres de abuelos, abuelas, padres o madres. Personalmente nunca me ha gustado esta costumbre, puede crear la expectativa sobre el niño de que se asemeje en algo al pariente del que hereda el nombre y, si dicho pariente ya está difunto, incluso me parece un tanto morboso. También se corre el riesgo, si la familia es prolífica, de saturar el número de Juanes o Marías, de forma que cada vez que en una celebración familiar llamas a uno, contestan siete, con lo que es obligado adjuntar al nombre el apellido y, de esta manera, convertir la llamada en una fórmula quasi burocrática: ¡Mª del Carmen Gutiérrez! ¡Qué te estoy llamando! Esto además lleva intríseco cierto temor infantil a la reprimenda porque ¿a quién no le ha llamado su madre por sus dos nombre y el apellido? Automáticamente piensas: “Me la he cargao”. Sigue leyendo