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¿Qué dices que eres? ¿Scout?

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Hace ya unos 32 años que soy Scout, o Exploradora, como prefiráis. Y hace ya unos 32 años que la gente de mi entorno que no lo es me pregunta qué es eso de ser Scout y para qué sirve. Son 32 años dando más o menos la misma explicación desde distintas perspectivas.

La primera vez que me lo preguntaron fueron mis compañeras de colegio y yo tenía unos 10 años. Por aquel entonces estar en los Scouts era, para mí, ir a reuniones y actividades todos los fines de semana, con otros niños y niñas de mi edad y un poco más mayores y menores, donde me divertía enormemente haciendo juegos, canciones, descubrimientos en mi ciudad y en el campo y, sobretodo eran ¡los campamentos de verano! Lugares maravillosos entre pinares, baños en frescas aguas de río, exploraciones por los alrededores, los raids por la sierra, y esconder con mi amiga Ana Belén las chocolatinas que nos traían los padres en los días previstos para sus visitas para ponerlas al resguardo de miradas y deseos de otros Scouts ávidos de azúcar. Claro que también era el “aguacao” del desayuno :-(, pero todo no iba a ser perfecto.

En la adolescencia reconozco que me daba un poco de vergüeza decir que era Scout. Cosas de los 15 años que nos hacen esconder facetas de nuestra vida por miedo a que los demás no nos entiendan o se rían de nosotros. Yo ocultaba que era Scout a mi pandilla como escondía chocolatinas a los 10 años. Nadie de mi edad, salvo mis compañeros Scouts, iba a entender que pasara mi tiempo libre haciendo acciones sociales, comprometida con unos valores y con mi entorno. A esa edad simplemente aprendes a fumar, a besar y a decir tacos.

Con 20 años empecé a contemplarlo como educadora. El escultismo adquiría para mí la dimensión que realmente tiene, como movimiento de educación infantil y juvenil destinado a la formación de ciudadanos libres y comprometidos. Era como ver la maquinaria de un reloj gigante desde dentro, desde su engranaje y adquirí una nueva responsabilidad, la de ocuparme del tiempo libre de otros y la de hacerlo bien, o al menos, lo mejor que sabía, para que ninguna de las dos manecillas de este enorme reloj quedara atascada y alterase el transcurrir natural del tiempo. A mi lado han caminado un montón de niños y niñas por un centenar de rutas en la montaña, hemos jugado juntos, hemos reído, hemos llorado, hemos construído, acampado, cantado, hemos discutido, les he regañado, les he aplaudido… Algunos siguen compartiendo ruta conmigo en esta vida y a otros los he visto marchar al eterno campamento. Todos sin excepción se han convertido en mis amigos, en mis hermanos.

No es difícil explicar qué es esto de los Scouts; existen montones de folletos y de información al respecto. Los que tenéis niños de 6 a 21 años y estéis interesados aquí os dejo dos enlaces de las dos asociaciones mayoritarias en España:

http://www.scout.es/  si te interesa saber qué es y en qué consiste la educación scout.

http://scouts.es/msc-somos/ si te interesa la eduación scout, eres católico y te gustaría que se potenciara también este aspecto de la eduación de tu hijo/a .

Se trata de un movimiento de carácter mundial; no es un invento americano ni unos campamentos aislados que se hacen para entretener a los críos durante las vacaciones. El Escultismo tiene una dimensión y alcance mundial y existen asociaciones Scouts en prácticamente todos los países del mundo; en algunos, como Tailandia, su relevancia es tal que constituye una asignatura en los colegios estatales. Aquí podéis ver, por ejemplo,  qué es la OMMS (Organización Mundial del Movimiento Scout) y haceros una idea del carácter internacional de este movimiento: http://www.wagggs.org/es/about/WAGGGSpartnerships/wosm.

Además de eso tenéis montones de blogs scouts y de páginas de Grupos Scouts por todas partes, desde las grandes capitales hasta los pueblos más recónditos. Particular y personalmente a mí me encanta  este sitio:  http://larocadelconsejo.net/ ,  que es muy seguido y que tiene aportaciones muy interesantes de muchísima gente scout o relacionada con el Escultismo. Por supuesto es una preferencia personal, como digo.

Sí, es fácil explicar qué es esto cuando se conoce. Pero esta entrada no es para contaros qué es, pues ya existen otras webs, blogs y otra gente que lo hace mejor que yo. Lo difícil es contar cómo se siente esto cuando se vive como un Scout. No es para nada una secta, pero sí que es adictivo, lo advierto. Una vez que sabes que puedes encaminar tu vida a hacer algo más que vegetar en ella, que puedes contribuir a crear, a ayudar, a imaginar, a construir, a solucionar, a ser de utilidad, a cambiar el mundo de forma positiva y a “dejarlo mejor que cuando lo encontraste”… una vez que sientes esto, no puedes parar. “Un día Scout, siempre Scout” ; te sientes bien, eres feliz, te gusta, le encuentras razón de ser a muchas cosas y, ante todo, le encuentras sentido y utilidad a tu tiempo en la tierra. ¡Ah!, y también cada vez que vuelves de una acampada te pones pesadísima contándoles a todos lo que has hecho, las anécdotas, la belleza del lugar…

Por este puñadito de razones y mil millones más, mi pareja y yo pensamos que a nuestra hija Abril, que ya ha llegado a la edad mínima para entrar en un Grupo,  también le podría gustar ser Scout, como papá y mamá. Nos enfrentamos a otra perspectiva desde la que abordar el tema: ser padres de Scouts, firmemente convencidos de que le puede ayudar a crecer como persona, no sólo de forma individual, sino como ser social que está en el mundo y que ha de ser actor que lo enriquezca y no mero espectador que se aproveche de él.

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No quiero afirmar que sea un patrimonio exclusivo del Escultismo formar a la persona como un ser comprometido e interesado en lo que le rodea; hay grandes ciudadanos y luchadores en otras asociaciones o sin pertencencia a ninguna. También hay grandes tipos desconocidos sembrando buenas cosas a su alrededor, interactuando en su círculo y mejorándolo. Pero sí quiero destacar que el Escultismo lo consigue, consigue que nos sintamos útiles y agentes activos de cuanto nos rodea, y lleva consiguiéndolo desde el año 1.907 en que a un loco genial se le ocurrió la idea de emplear el tiempo de los muchachos en cosas efectivas y realmente prácticas, un loco que decía cosas como éstas http://www.wikipowell.org/Frases_de_Baden_Powell, aplicables a cualquiera, sea o no un Scout. Es cierto que las circunstancias y necesidades sociales eran otras cuando surgió esta idea, pero el Escultismo ha ido creciendo y desarrollándose a lo largo del tiempo, adaptándose a cada cambio y a cada necesidad y realidad social, lo que demuestra que es algo vivo y cambiante, y de ahí su pervivencia a lo largo de más de un siglo.

Se cuentan numerosos Scouts entre los  grandes personajes de la Historia: el primero, su fundador, Robert Baden-Powell; Neil Amstrong (primer hombre en pisar la luna); Helen Sharman (primera mujer británica en el espacio);  Hergé (el creador de Tintín, personaje basado precisamente en un compañero de su infancia de su propia Tropa Scout); J.K. Rowling (autora de la saga Harry Potter); Jacques Chirac (presidente de Francia del 1.995-2.007); el naturalista David Attenborough; Werner Eisenberg (premio nobel de física alemán); la actriz Emma Thompson; el futbolista David Beckham; el guitarrista de U2 The Edge; gran parte de las primeras damas de los EEUU; los Reyes de varios países, incluidos los Reyes de España Alfonso XII, Juan Carlos I y Dª. Sofía… La lista es grande.  Y en España tenemos Scouts personajes famosos como Niceto Alcalá Zamora (primer presidente de la IIª República Española); la humorista Paz Padilla; el artista polifacético Emilio Aragón; la actriz Belén Rueda; Aznar;  Roberto Iniesta (cantante de Extremoduro)…

Para saber más acerca de la historia del Escultismo podéis ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Escultismo y para satisfacer vuestra curiosidad sobre qué famoso se colocó una pañoleta al cuello aquí tenéis un anexo de la wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Scouts_destacados

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No consiste en la imagen ridícula que ponen en algunas pelis yankees de niños vendiendo galletas y completamente forrados de insignias; si un Scout te vende algo es la necesidad de ayudar al más desfavorecido. No consiste tampoco en hacer pruebas de supervivencia sin sentido que te llenen de heridas y cardenales y que luego sirvan para basar un programa morboso de televisión protagonizado por famosillos de medio pelo; un Scout se enfrenta a otras pruebas cotidianamente, como el resto de los mortales, con el añadido de que ha prometido hacer una buena acción diaria, como mínimo. No consiste en hacer cientos de kilómetros con una mochila cargada a la espalda, sin agua y con las plantas de los pies abotonadas de ampollas; el sentido de nuestras rutas no es el sufrimiento, es la superación, el esfuerzo, el compañerismo, la conexión y la comunión con la naturaleza y esas rutas no son sólo camperas: nuestras propias vidas se componen de etapas de una hermosa ruta que hay que saber culminar. Ser Scout, sentirse Scout es esto y un puñadito de miles de millones de cosas más.

¡Largas Lunas y Buena Caza!